Depresión post-Erasmus
Tras un año en el extranjero de libertad, la vuelta a casa, con padres y normas que cumplir, se convierte en una cuesta arriba que puede erosionar las relaciones familiares. En el siguiente artículo tratamos las claves para combatir el síndrome post-Erasmus, y hacerlo lo más llevadero posible.
En las reuniones informativas, antes de que el curso Erasmus comience para los estudiantes, ya se les advierte que deben tomar con calma la vuelta al país de origen. Sin embargo, un año en el extranjero, sobre todo para aquellos que realizan el curso académico completo, supone muchas veces un cambio brusco de planes de futuro, forma de pensar, y lo más importante, forma de vivir.
Un claro ejemplo de ello es el nada insignificante número de estudiantes que deciden quedarse en su ciudad Erasmus, prolongando de esta manera la estancia prevista en un principio. Los que vuelven se enfrentan en la mayor parte de los casos a una dura tarea. A veces esta tarea consiste en readaptarse a la disciplina de los padres, sus costumbres, situaciones familiares, obligaciones... Para otros, el simple hecho de echar de menos el año que ya pasó, ya es lo suficientemente difícil.
Prueba con los siguientes consejos:
Comunícate con tus padres, tu familia. Explícales sin vergüenza cómo te sientes. Ellos están contentos de tenerte de vuelta y pueden pensar que tú no. Diles con serenidad, pero con claridad, que siempre sienta bien volver a casa, pero que también has dejado atrás a personas, lugares o situaciones que ahora extrañas.
Mantén la calma si no estás de acuerdo con las reglas que imponen tus padres. Quizá podáis llegar a un trato, respecto a horarios de salida, por ejemplo. Explícales que tras un año de cierta independencia, ahora eres capaz de afrontar un poco más de responsabilidad, y que pueden confiar en ti.
Planifica tu espacio. También es difícil volver a incluir a tus padres y familia como parte de tu vida cotidiana y te puedes sentir un poco agobiado. Es una reacción muy común entre estudiantes post-Erasmus. Intenta planificar tus vacaciones, y plantear que pasarás unos días fuera, quizá con amigos, o con otros miembros de la familia. Intenta que lo acepten bien, como algo natural y en ningún caso como un rechazo personal hacia ellos.
Comparte tu experiencia durante el año Erasmus. Será la mejor manera de que puedan ponerse en tu lugar.